A mí me han engañado….

Desde pequeña he crecido con el convencimiento de que, si hago las cosas bien, tendrán su recompensa:

  • Si estudias; apruebas
  • Si te portas bien; tienes premio
  • Si te esfuerzas; lo consigues…cualquier cosa que te propongas

El mundo funciona así, causa/efecto y eso te genera una enorme seguridad y confianza, porque si me esfuerzo y hago lo correcto en la vida, las cosas me irán bien.

…PUES NO

Siento deciros que en muchos ámbitos de mi vida esta regla causa/efecto no se ha cumplido: en el ámbito profesional ha habido muchas ocasiones en que he trabajado duro y he recibido una injusta recompensa de algún jefe con otros intereses. Me he cuidado, he comido sano y he hecho ejercicio y aun así me han surgido enfermedades, que por suerte he superado y, finalmente, he querido y me he esforzado por mi matrimonio y aun así, se ha acabado; una de las cosas más duras que sin duda he vivido.

Inicialmente te invade una sensación de fracaso personal y culpa; ¿qué he hecho mal? y al mismo tiempo una sensación de ENGAÑO DE VIDA porque he hecho todo lo que se suponía que tenía que hacer y aun así no ha funcionado como me inculcaron que sería en mis bases de valores: “para toda la vida”.

A mí me ayudó aprender a “aceptar” y dejar de luchar porque la lucha interior cansa y debilita mucho y fortalece y agranda el dolor. Para “aceptar”, es básico entender qué ha sucedido y qué nos ha llevado a esa situación. Si salimos de nuestra problemática y nuestro dolor e incluso de nuestro cuerpo para observarnos desde fuera, desde la figura del observador, es mucho más fácil ver, entender y decidir con determinación lo que queremos hacer sin que sean las emociones las que nos arrastren a la acción.

¿Y qué observé yo? Que la sociedad evoluciona y cambia, que los matrimonios son más longevos y llegamos a una etapa de madurez en la pareja en que los dos miembros son más autónomos, independientes, libres de lo que eran antes cualquiera de los dos miembros del matrimonio en la generación anterior a la nuestra. Vivimos con muchísima más interacción social y muchas actividades en las que nos relacionamos continuamente con nuevas personas.

Es verdaderamente complicado mantener el modelo antiguo del matrimonio “hasta que la muerte nos separe”, con dos variables tan importantes de la ecuación transmutadas, nos guste o no, nos dé más miedo de aceptar o no, pero la sociedad en la que vivimos ha cambiado y amigos míos, a nuestra generación baby boom nos ha pillado en medio de todo este follón de transmutación.

El cambio inicialmente asusta, porque te pilla desprevenido y es incontrolable, pero también es una OPORTUNIDAD. Una oportunidad de mirarnos por dentro, de preguntarnos realmente qué queremos nosotros de la vida, no lo que se supone que debemos querer sino lo que queremos en realidad y de hacerlo posible. Este cambio ha hecho posible reinventar mi vida y tener dos vidas en una. Ha hecho posible que haga cosas increíbles como este mismo proyecto que hoy comparto con vosotros. Ha hecho posible que refuerce mis lazos y mi complicidad con mis hijos. Ha hecho posible que hoy exista una Roser más feliz y plena de lo que jamás pensé que podría ser.

¿Qué quieres hacer tú con tu nueva oportunidad de vida? Ven y compártela con nosotros y con tus nuevos amigos en Besingle Club.

Roser Duran

CEO Be/single Club

One Comments

  • Ilenia 16 / 06 / 2019 Reply

    Me he sentido muy identificada

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