Sant Jordi 2019, cócteles, risas y la belleza de la prosa

Por el respeto y el amor que me generan las palabras y la literatura, este post del día de Sant Jordi, me gustaría expresarlo a modo de narrativa ficticia en cuanto a Marta, el personaje principal, pero muy real en cuanto al contexto que la envuelve.

Marta era tímida, aunque a esas alturas de la vida y con todo lo pasado después de su divorcio, sus actos estaban marcados por una firme confianza en sí misma y la clara determinación de querer disfrutar cada minuto de su vida, sin que nada ni nadie le pudiera ya desequilibrar.  Por delante sólo le quedaba la enorme oportunidad de comenzar una aventura nueva y emocionante, cosa que, hasta entonces, la vida no se lo había permitido ya que ella siempre había sido fiel en sus 22 años de matrimonio.

 Allí estaba, en medio de un salón en el que nunca había estado, en medio de gente que no conocía de nada, en un evento nuevo de Be/single Club que había visto publicado en internet. Estaba algo cansada de las amigas de siempre y los consejos de siempre en una vida que ahora se le antojaba nueva y en la que ciertos convencionalismos y frases hechas de arquetipos sociales le apretaban tanto en su cerebro, como un zapato de la talla 36, en su pie del 39.

Le habían hablado tan bien de Be/single Club y de las personas que asistían a los eventos, con aquella frase de “selectos, pero no elitistas”, que la verdad, tenía ganas de probarlo a ver si de verdad podía tener una cena con una conversación interesante y hacerse de una pandilla de salida con la que pasarlo bien.

La cosa prometía porque la primera actividad de la noche era un taller de cócteles, y mira, como mínimo le ayudaría a coger el puntillo tonto de la broma fácil y la risa floja. Su compañero de al lado se veía tan callado y observador como ella, aunque eso sí, en un plano más elevado puesto que el caballero medía 2,01m de altura y mirarle a los ojos le descontracturaba las cervicales. Enfrente, un periodista y humorista renombrado, (quizás fuera cierto lo del slogan). En diagonal la propietaria de unas cavas y a su lado un gran empresario, al fondo un pianista, un economista, una arquitecta y otra mujer farmacéutica. El resto del grupo todavía no lo conocía, pero era cierto que esta vez el tema parecía diferente; aquella sala reservada sin nadie que los observara, la preparación exquisita de la mesa, el grupo tan majo y el Moët & Chandon en la cubitera. Todo transmitía calidad. (¡Espero que no sean unos estirados que me hagan sentir poca cosa, porque no estoy para ostias!)

No sabía si fue el efecto del 1er cóctel, del 2º ó del 3ero, pero el movimiento enérgico a dos manos que hacía con la coctelera, provocaba que tanto sus rojos mofletes, como sus fieles compañeras de la talla 95, se movieran al mismo compás que el recipiente metálico, y lejos de incomodarla, le producía unas risas divertidas que inundaban toda la sala, mezclándose con otras tantas risas del empresario, el pianista…el…la…el…la…y ya entonces se había producido la magia. Todos se mostraron tal cual eran, con naturalidad, hablando de temas mundanos y de temas profundos, compartiendo y descubriendo el uno sobre el otro, respetando, admirando, aprendiendo y sintiendo que por fin, lo había encontrado; aquel era “su sitio”, aquellas personas eran “su sitio”.

El resto de la noche sólo mejoró y sumó al buen ambiente de los cócteles. La presentación de la novela intrigante sobre aquel personaje que escondía un secreto vital del Monasterio de Montserrat en su frágil memoria acorralada por el Alzheimer, y su autor que conmovió y convenció al grupo, y que estaba allí hablando y riendo y siendo uno más, como lo era ella.

Y finalmente, la exquisita cena gourmet con 6 entrantes diferentes y una exquisita dorada al horno que no se pudo acabar de lo llena que estaba, sólo confirmó lo que ya había percatado con su coctelera: repetiría con aquel grupo. Se sentía feliz por el descubrimiento, libre, fuerte y una parte importante de algo grande que ahora sí, le calzaba a la perfección en su talla 39.

Gracias Joan Iturat, por compartir tu novela con nosotros el pasado 23 de Abril. Es un verdadero placer para los sentidos, un estímulo para el cerebro y una caricia para el alma por recordarnos la sabiduría y la riqueza de nuestros mayores.

Roser Duran

CEO Be/Single Club

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